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pareja cocinando saludable

Beneficios de una alimentación saludable y aspectos a tener en cuenta

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Cuando hablamos de comer sano o llevar una dieta saludable, con frecuencia pensamos en la apariencia física y el peso, pero una nutrición apropiada va mucho más allá. 

Aunque cada vez son más las personas que toman consciencia de la repercusión que puede llegar a tener, para bien o para mal, aquello que ingerimos; aún se nos escapan muchos detalles.

Para ayudarte a comprender mejor el alcance que tiene una nutrición completa y adecuada, en esta ocasión queremos hablar de los beneficios de una alimentación saludable.

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Beneficios de una alimentación saludable

Una alimentación saludable, capaz de proporcionarle a tu cuerpo todo lo que necesita, te aporta muchas cosas positivas. Es más, una mala alimentación puede mermar considerablemente tu salud y tu bienestar general.

Por ello es importante cuidar lo que comemos y los hábitos que adquirimos en nuestra forma de comer desde la infancia.

Algunos de los beneficios de una alimentación saludable que conviene mencionar son:

  • Nos permite disponer de la energía necesaria.
  • Promueve el buen funcionamiento del sistema digestivo.
  • Favorece que podamos afrontar situaciones especialmente demandantes de forma saludable, como por ejemplo el embarazo y la lactancia materna.
  • Favorece el fortalecimiento de los huesos.
  • Estimula el sistema inmunitario. 
  • Refuerza los músculos. 
  • Promueve y mantiene una piel, dientes y ojos saludables.
  • Permite alcanzar y mantener un peso saludable. 
  • Reduce el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, así como otras patologías como la diabetes y diferentes tipos de cánceres.
  • Nos ayuda a vivir más tiempo y mejor.

¿Cómo disfrutar de los beneficios de una dieta saludable?

plato para comer saludable

Para disfrutar de todos los beneficios mencionados anteriormente tenemos que asegurarnos de cumplir algunos objetivos. 

Por un lado, nuestra alimentación debe ser variada. Esto significa que, en teoría, deberíamos comer alimentos de todos los grupos de alimentos: carnes, pescados, verduras, frutas, etc.

Por otro lado, tenemos que asegurarnos de que la forma en la que comemos es equilibrada. Es decir, debemos comer los diferentes alimentos en las cantidades adecuadas y de manera proporcionada.

Tanto para garantizar la variedad como el equilibrio de nuestras ingestas, podemos ayudarnos, por ejemplo, del Plato de para Comer Saludable o plato de Harvard.

Este recurso útil consiste en un sencillo diagrama que, de manera muy visual, nos ayuda a crear platos con porciones apropiadas de los diferentes alimentos que deberíamos ingerir en cada comida. 

Se trata de un sistema más intuitivo y más fácil de comprender que las clásicas pirámides nutricionales.

Además de lo anterior, para disfrutar al máximo de los beneficios de una alimentación saludable también debemos hacer un reparto apropiado de las ingestas.

Es decir, debemos garantizar que nuestro cuerpo dispone de la energía y los nutrientes necesarios a lo largo de todo el día.

Para ello es fundamental no saltarse comidas y respetar los horarios. También evitar la práctica de comer una manzana o una chocolatina a mediodía y un festín por la noche justo antes de irnos a dormir. 

Lo ideal es hacer al menos cuatro comidas al día, distribuyendo la ingesta de calorías aproximadamente así:

  • Desayuno: 20-25%;
  • Comida: 30- 35%; 
  • Merienda: 15 – 20%; 
  • Cena: 20 – 25%.

Aspectos a tener en cuenta sobre la alimentación saludable

No debemos confundir el hecho de no comer «porquerías», comida rápida y ultraprocesados, con una dieta saludable

Si bien lo anterior es muy conveniente y debemos evitarlo, una alimentación saludable implica muchas otras cosas.

Una de las más importantes es ser capaces de proporcionarle a nuestro cuerpo lo que necesita en cada momento.

No es lo mismo una mujer que atraviesa el camino hacia la menopausia, que una persona joven que practica ejercicio exigente a diario

Y es que no solo existen diferencias entre las grandes etapas de la vida (infancia, juventud, edad adulta, madurez y vejez), sino también entre situaciones y periodos concretos de la misma. Por ejemplo:

  • Ante la preparación para una maratón de forma puntual.
  • En épocas de alta demanda y estrés en el trabajo.
  • Cuando estamos convalecientes tras una enfermedad o intervención.
  • Durante el embarazo, el posparto y la lactancia materna.

Además, siempre debemos atender a las particularidades que puedan interferir con una alimentación variada y equilibrada. 

De esta manera podremos valorar si necesitamos suplementar nuestra dieta, en qué medida y con qué nutrientes. 

Por ejemplo, si necesitamos potenciar el colágeno y proporcionarle a nuestro cuerpo un extra de vitamina C y/o de vitamina B7, podríamos suplementar nuestra alimentación con Péptidos de Colágeno Hidrolizado.

comida equilibrada

Gracias al aporte de colágeno que proporciona, este suplemento contribuye a nutrir y regenerar los tejidos, sobre todo aquellos que forman parte de articulaciones, hueso y piel. Además, como también contiene vitamina C, favorece la formación endógena de colágeno y una mayor densidad de este componente esencial de nuestro organismo.

En el caso de personas veganas, también es posible seguir una alimentación saludable y disfrutar de los beneficios del colágeno gracias a Living Silica Plant-Based

Si, por el contrario, en nuestra dieta habitual nos excedemos en el consumo de pescados y otros alimentos con alto contenido de metales pesados como el aluminio, entonces nos interesará incorporar un suplemento que contrarreste este desequilibrio en nuestra alimentación.

Un ejemplo de ello es Siliplant G7, cuyo ingrediente principal es el silicio orgánico que, al ser un quelante de metales pesados, ayuda a la eliminación y detoxificación de estos. 

En cualquier caso, las particularidades que interfieren con nuestra adecuada nutrición pueden ser por elección o por obligación debido, por ejemplo, a situaciones como:

  • Preferencias en la alimentación que puedan dar lugar a carencias (rechazo hacia ciertos alimentos, sabores, olores o texturas) o excesos (especial apetencia por determinados alimentos).
  • Dietas especiales como la vegana, vegetariana estricta o crudivegana. 
  • Dietas restrictivas por motivos de salud o patológicos, con alimentos o grupos de alimentos que no podemos consumir o que el médico nos restringe mucho debido a alguna patología o condición de salud. Ocurre, por ejemplo, en el caso de alergias e intolerancias, colesterol alto, ácido úrico elevado, etc.
  • Dietas restrictivas para perder peso.
  • Existencia de alguna deficiencia, ya sea por una patología recuperable, crónica o por una situación idiopática. 

Conclusión

En definitiva, dados los beneficios de una alimentación saludable, merece mucho la pena realizar un esfuerzo por comer bien.

Nuestro cuerpo y bienestar general nos lo agradecerá a corto, medio y largo plazo; y será la mejor inversión para disfrutar con plenitud de todas las etapas de nuestra vida.

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