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Grasas saturadas e insaturadas

Grasas saturadas e insaturadas: ¿Qué son y en qué se diferencian?

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¿Has oído hablar de grasas saturadas e insaturadas, pero no sabes en qué se diferencian? ¡No te preocupes, ahora resolvemos todas tus dudas! Aunque sus nombres pueden dar lugar a confusión lo cierto es que apenas se diferencian entre sí. Ambas cumplen una función esencial en el funcionamiento normal del organismo, pero se comportan de un modo muy diferente.

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Si quieres seguir una alimentación saludable y equilibrada es fundamental que comiences a distinguir entre estos dos tipos de grasas puesto que unas son perjudiciales para la salud y las otras, en cambio, aunque no se debe de abusar, son necesarias para gozar de buena salud. Por ello, en este artículo, explicaremos qué son las grasas saturadas e insaturadas, qué alimentos la contienen, en qué se diferencian y cómo influyen en nuestra salud.

¿Qué son las grasas saturadas e insaturadas?

Antes de conocer las principales diferencias entre ambas, es importante definir cada una de ellas. Por su parte, las grasas saturadas son un tipo de ácidos grasos que no presentan dobles enlaces entre los átomos de carbono, son flexibles y, además, a temperatura ambiente tienen un estado sólido. En su inmensa mayoría, este tipo de grasas se obtiene de alimentos de origen animal, pero también están presentes en alimentos vegetales, como el aceite de palma.

Su función principal es la de aportar energía al organismo, conseguir que se absorban vitaminas liposolubles como la vitamina A, D,E o K, y conservar el aspecto de la piel y el cabello. Sin embargo, una de las consecuencias de su consumo es el aumento de los niveles de colesterol LDL (colesterol malo) y, por tanto, el incremento de posibilidades de padecer enfermedades cardiovasculares. Por este motivo, se recomienda que su consumo no supere el 10% de la ingesta de calorías diarias. 

Para prevenir enfermedades cardiovasculares comienza cambiando la alimentación, siguiendo una dieta sana y equilibrada, pero también puedes ayudar a cuidar tu corazón con las cápsulas de G7 OrgonoCol compuestas de levadura de arroz rojo con extracto de la cepa Monascus purpureus, extracto de uva y Omega-3.

Por su parte, las grasas insaturadas sí poseen uno o más enlaces dobles en su cadena carbonada. Este tipo de grasas se clasifica en monoinsaturadas o poliinsaturadas en función del número de dobles enlaces que posea el ácido graso. Su estado suele ser líquido y en su mayoría, es de origen vegetal.

Estos ácidos grasos tienen grandes beneficios para la salud ya que ayudan a reducir los niveles de colesterol LDL y, por tanto, a promover una mejor salud del corazón.

Grasas saturadas e insaturadas

Alimentos con grasas saturadas e insaturadas

Para aprender a distinguir las grasas saturadas e insaturadas, vamos a descubrir qué alimentos contienen estos tipos de ácidos grasos:

Algunos alimentos que contienen grasas saturadas son:

  • Carne de ternera, cordero y cerdo.
  • Carne procesada, como las salchichas o los embutidos.
  • Quesos grasos.
  • Alimentos procesados.
  • La piel del pollo.
  • Huevos.
  • Mantequilla.
  • Manteca de cerdo
  • Aceite de coco y palma
  • Chocolate.

Por otro lado, aquellos alimentos con grasas insaturadas son:

  • Aceite de oliva
  • Aguacates
  • Frutos secos, como almendras, avellanas, pistachos…
  • Aceitunas
  • Pescados, como el salmón, las sardinas, la caballa…
  • Aceites vegetales, como el de girasol, maíz…
  • Semillas, como las de lino, calabaza…
  • Soja y otros productos derivados, como el tofu o la bebida de soja.

Principales diferencias entre las grasas saturadas e insaturadas

A pesar de que puedan parecer lo mismo, lo cierto es que las grasas saturadas e insaturadas presentan importantes diferencias, tales como:

  • Las grasas saturadas, en su estructura molecular, se encuentran enlaces de carbono con hidrógeno lo que hace que estén en estado sólido a temperatura ambiente. En cambio, las grasas insaturadas, tienen enlaces de carbonos insaturados y, por ello, su estado es líquido a temperatura ambiente.
  • Las primeras tienen origen animal y las segundas proceden de alimentos vegetales o pescados grasos.
  • Consumir muchas grasas saturadas puede suponer un incremento en los niveles de colesterol LDL en sangre, y por el contrario, las grasas insaturadas ayudan a bajar el colesterol malo y a subir el colesterol HDL.
  • Las grasas saturadas tienden a almacenarse en nuestro cuerpo, las insaturadas ingeridas en su debidas cantidades, no se almacenan.
Grasas saturadas e insaturadas

Sin lugar a dudas, entender en qué se diferencian es esencial para tomar decisiones más saludables y seguir una dieta equilibrada que nos ayude a lograr nuestros objetivos, así como para aprender a mantener el colesterol malo a raya.

¿Qué son las grasas trans? 4 consecuencias de su consumo

Además de las dos variedades de grasas de las que ya hemos hablado, también existen las grasas trans, un tipo de grasa insaturada con dobles enlaces en posición trans. Estos han sido creados mediante un proceso industrial llamado hidrogenación por el que se obtienen grasas sólidas.

Gracias a esta hidrogenación, se obtienen aceites más estables y que, por tanto, se puedan manejar de una forma más sencilla. A pesar de ser una grasa insaturada, su forma de obtención hace que no sea nada saludable y es, por este motivo, por el que la Organización Mundial de la Salud aconseja que tan solo 1% de las grasas totales sean grasas trans. ¿El motivo? La manera de obtenerlas hace que se comporte como si se tratara de grasas saturadas, en lugar de insaturadas. 

Algunas alimentos ricos en grasas trans son los siguientes:

  • Pasteles
  • Comidas preparadas o precocinadas.
  • Aperitivos como las patatas chips.
  • Bollería industrial
  • Fritos
  • Empanados
  • Helados
  • Tartas

4 consecuencias de tomar grasas trans

Tomar grasas trans sería algo similar a tener un consumo excesivo de grasas saturadas y, por tanto, puede suponer la aparición de las siguientes consecuencias:

  1. Eleva el colesterol LDL, pero además, reduce la cantidad de colesterol HDL.
  2. Sube la tensión arterial.
  3. Incrementa el riesgo de ataques cardíacos y cerebrovasculares.
  4. Incremento de peso corporal ya que aporta muchas calorías pero no saciedad.

Una forma de evitar que las grasas se acumulen en nuestro organismo en forma de tejido adiposo y puedan provocar enfermedades como la diabetes, la obesidad o del corazón, es esencial practicar deporte de forma regular. Pero, también es importante aprender a distinguir las grasas saturadas e insaturadas ya que presentan su comportamiento en nuestro cuerpo es totalmente diferente. De hecho, es importante ingerir (en las cantidades adecuadas) grasas saludables para el correcto funcionamiento de nuestro organismo.

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