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Qué no hacer con epicondilitis si padeces esta patología

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¿Te duele el codo al levantar la taza de café o al girar la llave de una puerta? Estos son algunos de los síntomas que sufren las personas aquejadas de epicondilitis o, como vulgarmente se le llama, “codo de tenista”. En este artículo te aclaramos qué no hacer con epicondilitis y te explicamos todo lo que debes saber sobre esta molesta patología.

¿Qué es la epicondilitis y por qué sucede?

Para poder entender qué es lo que no debes hacer si padeces epicondilitis es importante entender qué es la epicondilitis y cuáles son sus causas.

Consiste en una inflamación de los tendones de los músculos de la cara externa del codo. Esta lesión también afecta a los músculos extensores de la muñeca y de los dedos y a los músculos que posibilitan la supinación del antebrazo, es decir, el movimiento que permite que la palma de la mano mire hacia arriba.

En la siguiente ilustración puedes apreciar la musculatura implicada en esta lesión y que hemos comentado en el párrafo anterior.

musculatura-del-antebrazo

Las causas más comunes de la epicondilitis son:

  • Práctica de deportes de raqueta.
  • Profesiones que exijan el sobreuso de la musculatura implicada (pintores, carpinteros, carniceros, cocineros, entre otros).
  • Uso reiterado del ratón del ordenador.

Todas ellas implican la realización de tareas repetitivas que causan la inflamación y la degeneración de las fibras tendinosas.

Es interesante el cambio de paradigma respecto a la consideración de esta lesión. En los últimos años, diversos estudios histopatológicos han puesto de manifiesto que la inflamación no es el proceso más relevante y que lo que ocurre en estas patologías es más propio de un proceso degenerativo. Es por ello que el término más correcto para referirse a esta patología sería epicondilosis.

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Qué no hacer con epicondilitis

Este es el tema central de nuestro artículo. Así que ahora que ya sabes en qué consiste esta afección y por qué sucede, te enumeramos las cosas qué no debes hacer con epicondilitis:

  • No sigas realizando los movimientos repetitivos que producen y agravan la lesión. La primera medida a tomar es evitar esos mismos gestos para que la musculatura implicada pueda descansar. 
  • Si está causada por un motivo profesional, la epicondilitis es motivo de baja laboral dada por el médico de cabecera. Tras el reposo y la mejoría, deberás adoptar medidas de profilaxis para no favorecer la recaída en la misma lesión.
  • Si la epicondilitis aparece por un motivo recreacional o de hábitos cotidianos, igualmente deberemos cesar las actividades que la provocan, por ejemplo, dejar de practicar deportes de raqueta. 

Tras seguir el tratamiento indicado, también deberemos adoptar medidas de prevención.  Te recomendamos las siguientes: 

  • Realizar ejercicios de calentamiento previo al uso de los grupos musculares involucrados en los movimientos de pronación/supinación y flexión/extensión del antebrazo y la muñeca.
  • Evitar las acciones que supongan mantener la extensión de muñeca de forma prolongada.
  • No realizar movimientos forzados de pronación y supinación que supongan un incremento de la tensión que soportan los tendones.
  • En caso de no poder evitar alguno de los movimientos anteriores, puedes usar una codera en momentos puntuales, para evitar la sobrecarga muscular.

Síntomas y tratamiento de la epicondilitis

Los síntomas de la epicondilitis son fácilmente identificables :

  • Dolor en la parte externa del codo con irradiación al antebrazo.
  • Dolor y falta de funcionalidad al hacer supinación del antebrazo con la muñeca extendida.
  • Dolor al palpar la zona externa del epicóndilo.
  • Dolor al realizar movimientos comunes como levantar una taza o practicar un revés en pádel.
  • Poca fuerza de agarre.
  • Dolor insidioso que no remite, sobre todo por la noche.

La sintomatología es gradual. Al comienzo de la lesión el dolor aparece al realizar la acción o acciones que lo causan. Más adelante, si continúa el sobreuso continuado, el dolor se cronifica y permanece incluso en reposo.

La movilidad del codo no se ve alterada. En algunos casos, puede producirse una epitrocleitis, dolor asociado a la parte interna del codo, por realizar un sobreuso compensatorio, dado el dolor y la disminución de la funcionalidad en la parte externa del codo.

epicondilitis

El tratamiento es conservador, es decir, se recomienda adoptar medidas para reducir la inflamación como las que te comentamos a continuación y, sobre todo, se requiere el cese del sobreuso de la musculatura. De este modo, se pretende evitar la cronificación de la lesión y tener que aplicar métodos más agresivos como las infiltraciones o la cirugía.

Estas medidas son:

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  • Crioterapia. Aplicar una bolsa de frío o gel frío sobre la zona afectada durante varios minutos, cinco o seis veces al día.  Un producto como Orgono Sport Gel 150 ml es la mejor alternativa natural a los tratamientos clásicos por su efecto descongestionante. Sus ingredientes contribuyen a relajar la sobrecarga de tendones y articulaciones, mejorando la fuerza, la resistencia y la elasticidad.
  • Reposo durante la fase aguda.
  • Evitar el uso de la mano en pronación, esto es, con la palma de la mano mirando hacia abajo.
  • Tras la fase aguda, se recomienda realizar ejercicios de flexibilidad y estiramientos de la musculatura flexora. Siempre es mejor hacerlo sobre todo las primeras veces, bajo la supervisión de un fisioterapeuta.

Tras la mejoría y el alta médica si es el caso, se puede volver a la realización de las actividades cotidianas utilizando una cincha o banda preventiva y realizando de manera rutinaria los ejercicios indicados por el fisioterapeuta.

Ejercicios preventivos para la epicondilitis

Ejemplo de algunos  ejercicios adecuados para eludir esta lesión.

Estiramiento del flexor de la muñeca

Mantener estirado el brazo afectado, manteniendo el codo recto y la mano con la palma hacia arriba. Sujetar los dedos de la mano del brazo afectado con la otra mano y tirar suavemente. Mantener el estiramiento 30 segundos.

Resistencia a la flexión de la muñeca con peso

Con el antebrazo apoyado en una mesa, dejar la mano fuera del borde con la palma hacia arriba sujetando una mancuerna ligera.

Flexionar la muñeca, bajar y extender lentamente para volver al inicio. Repetir 10 veces.

Resistencia al agarre de manos y dedos de la mano con una toalla.

Sujetar y retorcer una toalla enrollada con las dos manos en uno y otro sentido. Repetir 10 veces.

Si padeces o has padecido alguna vez esta lesión, sabrás lo dolorosa que puede llegar a ser. Por ello, saber qué no hacer con epicondilitis es importante para no agravarla , al igual que tomar las oportunas medidas preventivas.

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