pareja en edad madura jugando en el sofá

Que los metales pesados tienen efectos nocivos para la salud no es un misterio para nadie. Entre ellos (aunque no es “pesado” como tal), el aluminio en el cuerpo humano destaca por su neurotoxicidad. Aunque esto ya asusta de por sí, la preocupación aumenta cuando nos enteramos de que nos llega al organismo desde múltiples fuentes. Desde alimentos a medicamentos y vacunas, pasando incluso por productos de higiene como los antitranspirantes.

¿Te imaginas que pudieses ayudar a tu cuerpo a eliminarlo y evitar problemas? Tenemos buenas noticias para ti… ¡Sigue leyendo!

¿Cómo entra el aluminio en el cuerpo humano?

Estamos ante el elemento metálico más abundante en la naturaleza, por lo que su uso industrial está muy extendido: envoltorios, utensilios de cocina, el propio papel de aluminio y un largo etcétera.

La exposición derivada de todos estos materiales realmente no se considera un peligro. Las verdaderas fuentes de aluminio para las personas son las siguientes:

  • Ambiente: rocas, suelos, vegetación y partículas de polvo del aire.
  • Alimentos: la vía mayoritaria. Según la Asociación Española del Aluminio y Tratamientos de Superficie, la dieta media diaria de un adulto contiene de 2 a 10mg de aluminio, estando presente en hierbas y especias secas, algunos alimentos procesados y aditivos alimentarios.
  • Aguas. No solo se encuentra de forma natural, sino que también se utilizan ciertos derivados de este metal para tratar los suministros.
  • Medicamentos: antiácidos especialmente.
  • Productos cosméticos como antitranspirantes.

Ya sea por ingestión (sobre todo), por inhalación o por contacto con la piel, el aluminio puede llegar a nuestro organismo a partir de cualquiera de estas fuentes.

Además, se añade a muchas vacunas para potenciar la respuesta inmune, tal y como recoge el Comité Asesor de Vacunas en su “Manual de Vacunas en Línea”.

¿Qué efectos tiene el aluminio en el cuerpo humano?

Normalmente la cantidad que absorbemos de este metal a partir de las vías antes mencionadas es muy baja y la mayor parte se elimina por la orina. Sin embargo, la sobreexposición o la existencia de una enfermedad renal sí que pueden provocar que se acumule en el organismo.

En un artículo anterior ya comentamos los efectos del aluminio en el cuerpo humano, siendo el más destacable su potencial neurotóxico. Concretamente se ha visto que su depósito en el cerebro podría favorecer el desarrollo de Alzheimer y la aparición de síntomas de deterioro cognitivo como pérdida de memoria o demencia.

¿Cómo evitar que se acumule?

Lo primero: Reduce la Exposición

Como nos decían nuestras madres: más vale prevenir que curar. Dado que las vías de entrada del aluminio en el cuerpo humano son diversas, es recomendable tratar de disminuirlas:

  • Reduce el consumo de productos procesados y sigue una buena alimentación.
  • Procura no almacenar líquidos ácidos (como zumos) o salados en utensilios de aluminio sin recubrir para minimizar su liberación.
  • Evita el uso de antiácidos y otros medicamentos que contengan compuestos de aluminio.
  • Protégete adecuadamente si trabajas en la industria del metal y te expones a diario al aluminio.

Lo primordial: Facilita su Excreción

Volviendo a la dieta, es recomendable que consumas alimentos frescos que estimulen la acción desintoxicadora del hígado y la excreción urinaria. Por ejemplo algas, apio, brócoli, cebolla, manzana, nueces de Brasil o perejil. Pero…

Primer problema: eliminar el aluminio que ya se ha depositado en órganos y tejidos es complicado. Por ello se vuelve mandatorio utilizar la terapia de quelación.

¿Qué es un quelante?

Es una sustancia que “atrapa” los metales pesados y crea compuestos que el organismo sí que puede eliminar por la orina.

  • El quelante por excelencia es el EDTA, pero este debe ser inyectado bajo estricto control médico.
  • Existen alternativas naturales como el cilantro o el alga Chlorella pyrenoidosa. Pero…

Segundo problema: todas estas sustancias no quelan de forma específica, por lo que pueden afectar a otros metales que sí que son esenciales en el cuerpo.

La esperanza reside en el silicio, un antagonista natural del aluminio. En un estudio se vio que beber agua enriquecida con el primero incrementaba la excreción urinaria del segundo sin repercutir en la eliminación de otros metales como el cobre y el hierro.

De esta forma, uno de los beneficios del silicio orgánico es su acción neuroprotectora, la cual hemos trasladado a la fórmula G7 Neuro Health para que sea un auténtico escudo de la salud nerviosa:

  • Contiene ácido ortosilícico, que atrapa el aluminio y el mercurio presentes en el cerebro y facilita su eliminación por la orina.
  • Además se formula con biotina, una vitamina del complejo B que contribuye al funcionamiento normal del sistema nervioso.

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¡Sigue todos estos consejos y podrás olvidarte de los efectos del aluminio en el cuerpo humano!

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